España y Marruecos: confiar en el futuro

Por Dr. Mohamed Bouissef Rekab.

Tito Livio (59 a.C.  –  17 d.C.),  historiador y gran pensador romano asegura que “Generalmente ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra”.

Marruecos ha demostrado a lo largo de décadas que cumple con sus alianzas y tratados firmados con sus vecinos, sobre todo los más cercanos, porque son los más llamativos, entre ellos están las relaciones con la cercana España. Ambos estados –España y Marruecos-, están unidos por una frontera marítima (el Estrecho de Gibraltar); y están Ceuta y Melilla así como el minúsculo Peñón de Vélez de la Gomera (en tierras marroquíes) que comparten fronteras terrestres. El acuerdo de más importancia que une españoles y marroquíes es el de la pesca: los pesqueros españoles al no poder sustentarse en los caladeros españoles, se ven obligados a faenar en aguas jurisdiccionales de Marruecos bajo condiciones que se aplican tanto a los españoles como a los demás extranjeros que faenan en estas aguas. Nuestro país respeta las cláusulas de estos acuerdos y la paz reina en este marco marítimo.

Está la inmigración ilegal: problema grave que afronta Marruecos al igual que España. Este fenómeno representa un peligroso dato que causa la muerte de cientos de personas en su intento de alcanzar Europa a través de Marruecos y después España. Esta presión migratoria se deja notar en todos los puntos limítrofes que unen a ambos países. La amenaza de esta presencia hace que las fronteras se vean reforzadas de manera muy peligrosa para la seguridad de los emigrantes; lo que ha levantado una ola de protestas de numerosas organizaciones no gubernamentales que señalan que de esta manera se están vulnerando los derechos humanos de manera sistemática en ambos lados de estas fronteras. No obstante, nuestro país se mantiene siempre vigilante para que los acuerdos con España se respeten en el marco de una confianza mutua.

El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, está llevando a cabo un trabajo serio para reorganizar las relaciones con nuestro país: su objetivo es reconducir la crisis provocada por la anterior ministra de Asuntos Exteriores española y restablecer esa confianza que ambos países han demostrado a lo largo de décadas. Estas intenciones españolas se sustentan en las palabras que pronunciara SM el Rey Mohamed VI en un discurso dirigido a la Nación marroquí (con ocasión del 68º aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo) y en las que anuncia “una nueva etapa…”  de estas relaciones hispano-marroquíes, basada en “la confianza, la transparencia, el respeto mutuo y la honra de los compromisos”.

Esta nueva fase de las relaciones entre España y Marruecos será “inédita”, según ha afirmado SM el Rey, ya que el objetivo actual es estudiar detenidamente lo ocurrido para que sea una “ocasión para revisar los fundamentos y los determinantes que gobiernan” las estrechas relaciones hispano-marroquíes y que rija entre todos el respeto y la confianza.

Si en la actualidad hay en España alrededor de un millón de marroquíes (algunos contrarios a la presencia de marroquíes en España, contemplan que éstos no se integran en la sociedad española; son meras especulaciones que no tienen ninguna base científica) y en Marruecos unos diez mil españoles; estas gestiones políticas que están llevando a cabo los responsables de ambos países, pueden abrir el camino a más personas para que se trasladen a uno y otro lado del Estrecho de manera legal, confiando en un futuro prometedor para todos; el objetivo principal de Marruecos y España es destensar la grave crisis que se ha vivido entre ambos y allanar el camino para el regreso a la normalidad.

Mejor no entrar en los detalles que causaron esta crisis. Pero es fundamental que no se repitan actos de unos a espaldas de otros. Si hay confianza, todo es posible. Los vínculos entre españoles y marroquíes no son únicamente económicos, como podrían pensar algunos, son mucho más profundos: son vínculos de sangre; de familias unidas desde hace muchos años que se sienten felices de ser españoles y marroquíes.

La confianza de Marruecos en España, y viceversa, es el camino para instaurar ese clima de quietud, transparencia y responsabilidad de todos los componentes de ambas sociedades.

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